lunes, 15 de octubre de 2018

Lo nuestro no funcionó

Estos días he estado pensando en la pérdida y en la libertad, dos ideas que parecen lejanas, pero no lo son. 

Y no es casual, porque Venus está en Escorpio en su fase retrógrada -entre otras alineaciones- y eso tiene todo que ver con el reencuentro, la pérdida, las relaciones, los deseos más ocultos y enterrados. 

Cuando hablamos de deseos ocultos, uno puede atinar a pensar en deseos excéntricos o poco convencionales, pero no solemos pensar en el deseo de muerte. Porque no nos gusta mucho pensar en esos temas. 

Sin embargo, ese es uno de los deseos básicos del alma. Estar acá y también, no estar. Vivir la vida y también, regresar a la fuente. 

¿Cuántas veces nos hacemos cargo de eso? ¿Cuántas veces somos capaces de encarar el tema de la muerte? 

Entonces, conecté esto con un pensamiento que a veces he tenido, sobre las relaciones que, en apariencia, no funcionan.

Muchas veces escucho decir -y me he escuchado a mí decirlo en otros tiempos-, que tal relación no funcionó. Sin embargo, lo que yo siento sobre eso, es que las relaciones sí funcionan, mientras duran. 

Luego, será cuestión de aprender lo que se debía aprender y más tarde, también, todas las razones que la mente racional encuentre: se terminó el amor, se fue del país, era muy chico, era muy alto… lo que sea. 

El punto es que tal vez pueda existir otra perspectiva, que tiene que ver con aceptar la pérdida, pero también asumiendo que todo tiene un trasfondo de enseñanza evolutiva. 

Simplemente hacemos, estamos, actuamos, amamos, nos entregamos -o no-, y sí que funciona mientras “eso” existe. Esa relación, ese algo o alguien. 

Hablo de la muerte porque creo que esto de que algo no funcione, es parte de no aceptar que puede funcionar y a la vez, terminar. Por eso tiene que ver con los finales y su aceptación. Con la vida, la muerte y la transformación. Con la pérdida y el dolor que esta nos provoca.

Qué tristeza nos causa la pérdida, ¿no? El abandono, el final de los ciclos. Y cuántas cosas estamos dispuestos a hacer con tal de evitar esos finales o evitar el dolor que sentimos si no los pudimos soslayar. 

Conectar con el pasado, la pérdida y el dolor, creo que es una de las invitaciones de una energía que está disponible para todos en este momento; para sacar del inframundo de nuestra psique esos deseos y esos sentimientos que parecían enterrados, pero no, no lo están. 

Encararlos, mirarlos, aceptarlos, llorarlos y después, dejarlos ir. 

Si algo del pasado volvió a tu vida, creeme, vino a eso. A que lo mires, pero siendo quien sos hoy, con otra conciencia y otra madurez. Esta vez no lo vuelvas a enterrar como si nada pasara. Los huesos tarde o temprano resurgen de abajo de la tierra. Mejor hacernos cargo de lo que solemos negar. Ya lo decía Carl Jung: “lo que niegas te somete, lo que aceptas, te transforma”.

La pérdida y la libertad, parece que no, pero tienen todo que ver. 

Hay que, las pelotas

Tengo unos cuantos textos pendientes que escribir para solteras reales, pero siempre se me interpone algún escenario que amerita su relato....