martes, 18 de diciembre de 2018

Amado Espíritu

Estaba en casa de mi madre y me puse a hojear una revista que le había llegado de alguna cuestión religiosa. Más allá de todo prejuicio, tienen cosas interesantes, hojaldre. Personalmente, elijo comulgar con el sentido original de la religión: religar con algo más grande; y no tanto con la visión convencional que, muchas veces, distorsiona el enorme valor de sus enseñanzas. 

En la revista había un segmento de consultas. Una chica preguntaba si, por  estar creciendo espiritualmente, le sería más difícil encontrar pareja. La idea en sí estaba planteada de una forma  medio rara… pero entendí el punto. La entendí a ella. 

En verdad, cuando vas modificando tu conciencia a través del trabajo personal, también va cambiando todo a tu alrededor y eso, por más que sea positivo, también puede generar algunos conflictos internos. En mi caso, eso lo padecí varios años atrás, cuando se me cayeron los primeros velos de la percepción. Después me fui acostumbrando... También eligiendo y purgando. 

Sé que todo eso suena a complejo de superioridad, pero nada que ver, no va por ahí. No estoy hablando de hacerte la superada, sino de modificarte, tu conciencia crece y tu percepción de la vida se transforma por completo. Entonces, le pese a quién le pese, tu vibración cambia. Podrás tener días o épocas de vibración más alta o más baja. Pero, una vez que tu percepción cambió, creo yo, eso no vuelve atrás. 

Entonces creo que sí, que se dificulta un poco más el encuentro con una pareja. El filtro se hace aún más complejo, aunque quisieras evitarlo. Hay algo en vos que ya no puede mentirse al respecto. Esto, siempre y cuando el camino sea genuino, claro. Si de verdad estás puliendo tu diamante interno, hay cosas que ya no sos capaz de tolerar ni de sostener. ¡Vamos, joder, tío! Que no me estoy refiriendo a cuestiones más mundanas, ni la búsqueda del perfeccionismo. Si se tira cuetes, si tiene olor a pata, si hay discusiones, si es necio, egoísta, bajonero… no es el punto. Estamos hablando de su madurez espiritual. 

Hay lenguajes que empiezan a moverse en diferentes planos. Y una podrá mantener vínculos de trabajo, algunos de amistad, con la familia y el entorno, en los que ya no hay tanto entendimiento, pero creo que con la pareja, es diferente. No se trata de estar esperando un gurú ni mucho menos. Un ser humano con todos sus errores y sus defectos, sus heridas y sus alegrías, con todo eso. Sin embargo, si vos te estás laburando, y… sí, es probable que haya menos opciones por la vuelta. 

Y claro que si llega alguien con “menos” crecimiento espiritual que vos, el mensaje es clarísimo: aún hay algo o mucho que aprender de ello. Por ejemplo, que creas que estás más elevada de lo que en verdad estás, o que tu rol sea acompañar a otros a crecer en ese sentido, aún sin darte cuenta.

Si en cambio vas purificando los cuerpos, es probable que estés preparada para que llegue alguien con una vibración similar a la tuya. Tendrá otros colores, ¡seguro! Y qué lindo que así sea. Habrá llegado hasta ahí a través de otros caminos. Eso también está bueno. Sea como sea, va a valer la espera. En eso estamos…

Todos son ÉL

Hace un tiempo le conté esto a una amiga y me dijo que le pasaba lo mismo. Así que la tiro acá, a ver si somos las dos únicas psiquiátricas o si hay otras walt disney que se quieran sumar a la causa.

Cuando en un momento activás la llamita del amor de pareja, es decir, que te pican las ganas de ennoviarte, de repente creés que todos pueden llegar a ser ese potencial novio. 

Le pedís 150 de mortadela al fiambrero y le echas el ojo, quién te dice, capáz que es él... Marcás una reunión de laburo con un tal Néstorrr y te hacés la cabeza con que, al conocerse, se re enamoran y la vida se prende fuego de todo tan divino, todo re feliz. Te llama por teléfono un tipo para venderte un seguro, se te caen las dos gomas de pereza, te interesa menos que poquito, pero pensás: "nunca se sabe dónde lo podés conocer… ¿y si está potable?". A lo que coordinás una reunión y termina siendo un cigarro. 

Qué embole. 

Salís con uno y ta, listo, ¡es él boluda! Y alguna de tus amigas tan brujis como vos, te dice: "si, si… si, ¿eh? lo presiento, ahora sí, con este sí, es él…", ¡es que obvio que es él! pero... no, no fue. Y si llegaste a ir a una tarotista, registro akashiquista o maestra en energía pránica que te tiró alguna data, OLLL VIDATE, le das la vuelta para que todos sean ÉL. “Pará, me había dicho que tenía la letra P en el nombre, este se llama George Charlucasco, pero vive en Pocitos, capaz que es eso, sí, seguro es él”. 

"¡En este viaje lo conozco! sí, lo intuyo. Aparte yo cruzo el mar y se me activa el corazón, la cachucha, todo, en este viaje lo conozco…". Y si no lo conociste, bueno, en el próximo será, porque siempre supe que iba a ser un extranjero, un hombre de mundo… En fin, el que te arregla la compu, el que te la rompe, aquel Uber que te pareció un papi, ¿no me escribirá?... tiene mis datos.

Yo que sé, estuviste no sé cuántos años peleada con el tema de la pareja y ahora que te pica el bichito lo querés en bandeja, en dos minutos ¿y encima que esté fuerte como un nopi? Los tiempos del Universo son más lentos que los de nuestro ego terrenal, ¿sabés, gordi? Así que mejor dejate de unicornios violáceos y andá a laburar. Que si no la cortás un poco ahora, el día que llegue ÉL, te va a estar llamando y le va a dar ocupado.

Vida unipersonal

Esta es mi vida unipersonal. 

Tengo una empresa unipersonal, una casa unipersonal y un estado civil unipersonal. No cobro aguinaldo, ni tengo fiesta de fin de año con la empresa. Bueno, sí, hago tremenda partu acá en mi apartamento con mi gata Matilde, le entramos a las naranjas y al té de cedrón, re locas. 

No tengo que comprarle regalo de navidad a un novio, ni tampoco lo recibo. Uia, eso sí que me gustaría, me divierto pensando regalos ingeniosos, y recibiéndolos, ni que hablar. ¿No quieren hacerme un regalo diciendo que son mis novios? 

Cuando lo pienso, lo vivo y lo siento, esto de la #VidaUnipersonal (listo, acabo de clavar trending topic), no me pone ni bien ni mal. Es lo que es, y sobre todo, es el resultado de mis elecciones y mis decisiones. Todas mis unipersonales, cada una de ellas. Podría decir que me dan libertad, pero no es real, porque cada vez más descubro que la libertad es interior, no depende de algo ajeno a una misma. La libertad tiene sentido interno y es un estado del alma. 

A veces puede que sienta un poco de nostalgia en la unipersonalidad, sobre todo en estas fechas, por eso lo traigo ahora, que termina el año y se hace más palpable. Porque extrañás un poco al amigo invisible de la empresa, dejar pistas chotas, tratar de cambiar el papelito porque te tocó un ronga, la artillería de cintas adhesivas de colores y papeles inventados para el envoltorio del regalo del supuesto novio. 

Sin embargo, también te das cuenta que todo es tan relativo, que solo bajás tres pisos por escalera, a la hora que querés, abrís la puerta del edificio y te vinculás. Que tenés a tus amigos, a tus hermanos, a tus vecinos que ya son amigos -vets, los amo, son mis compas de trabajo- y a tu amada mamá para darle muchos besos y tres regalos. Y que en realidad, lo UNI es absolutamente cierto, porque siempre, pero siempre, a solas o con mil personas más, estamos eternamente unidos a la Totalidad. 

Felices fiestas, viejos chotos.

Hay que, las pelotas

Tengo unos cuantos textos pendientes que escribir para solteras reales, pero siempre se me interpone algún escenario que amerita su relato....