Estoy segura de que cuando una mujer se embaraza o acaba de tener un bebé, desarrolla algún tipo de hormona soreta que la pone insensible ante los problemas chotos de sus amigas...
Cuando mis amigas esperan un bebé o lo acaban de tener, le dan cero pelota a mis cuentos. Te lo juro. Antes me escuchaban con ganas, ¡hasta parecía que les importaba! Pero ahora les hago los cuentos de siempre y me quedan mirando tipo: “uuuuh, y dale con las mismas boludeces de siempre, ¿por qué no se pondrá a hacer cosas más importantes como amamantar a un bebé?”.
¡Pero yo no tengo bebés para amamantar, querida! ¡Prestame alguno de los veinte que vos tenés si querés que me ponga a hacer algo más útil!
O sea, ¿a quién le cuento ahora las intrascendencias de mi vida? ¿A mi gata? Le interesan menos que a vos, amiga. A ella sólo le importa escuchar mis pasos hacia la cocina porque piensa que le voy a dar de comer.
Y te miran con esa cara de póker... Te ignoran y te responden cosas que no tienen nada que ver con lo que estás contando:
Vos: y les mandé mi carpeta de laburos y nada, nunca llamaron...
Tu amiga embarazada: qué bueno.
Te dice la muy chancha mientras se clava el tercer brownie, mira para fuera por la ventana y te bosteza en la cara.
Pero ya se te va a ir esa hormona soreta, soreta! Y vas a venir a pedir cuentos, si, vas venir.
No te dan bola porque lo único que quieren seguramente es clavarse una buena siesta.No les queda energía para escuchar tus cuentos, lo unico que deben estar deseando es abrazar la almohada, descansar para poder seguir con él ritmo de "ser mamá", por lo menos eso pasa los primeros meses del post parto. Dales un tiempo!��
ResponderEliminarBuenísimos tus blogs!!
Ja, si, tal cual. Supongo que debe ser así y me dan mucha ternura las mujeres en ese estado. Me gusta reírme de estas cosas y ellas, mis amigas, saben que jorobo con el tema, pero las respeto mucho y sé que están cansadas y viviendo ese momento tan especial. De hecho creo que las hormonas deben generar ese estado posta, que te preparan para estar más atenta para lo primordial y no para otras cosas que en otros momentos, sí te importan. Y esa naturaleza es muy sabia y muy sagrada. Gracias por tu mensaje y por el ánimo. Abrazo!
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