lunes, 24 de septiembre de 2018

Jugar, mi segundo video

Hace un mes subí mi primer video en el blog: Filtro

Cuando lo publiqué, recibí algunos consejos sobre cómo mejorarlo. 

Obviamente esto tiene un lado muy positivo. Lo primero es saber aceptar esos consejos con amor, asumiendo la buena intención que hay en ellos. Lo segundo, es el deseo por parte de los demás de aportarle a lo que hacés. 

Lo tercero, y por lejos lo más importante, es el trabajo interno que una tiene que hacer para no verse herida y menos que menos, abatida tan fácilmente, con las opiniones ajenas sobre las creaciones propias. Me refiero a no caer en un posible: listo, es la primera y ultima vez que subo un puto vídeo! 

Hay una frase de Woody Allen que dice: “no sé cuál es la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”. 

Muy lindo todo, pero no es lo mismo saberlo, que ejercerlo. Es muy fácil hacernos los superados, afirmando que no nos importa lo que opinen de nosotros o de nuestras creaciones, pero convengamos que no es tan así. 

Todos los seres humanos queremos gustar y ser amados. Básicamente porque lo aprendemos al nacer: somos unos seres completamente indefensos, que necesitamos de otros para sobrevivir. Nuestro cerebro más básico sabe que debe ser “visto” para mantenerse a salvo. Si me ven, me están cuidando, si me ven, no corro el riesgo de acercarme a una ventana, caer y morir. Si me ven, se dan cuenta que tengo hambre y me alimentan, si me miran, me quieren, si me quieren, vivo. 

Uf... Tan simple y tan profundo a la vez, ¿no? Un like, es supervivencia. Aunque parezcan dos cosas tan separadas, para una parte muy básica de nuestro ser, es así. Y las huellas de nuestra infancia, en función de la mayor o menor atención que hayamos recibido, potencian o suavizan ese sentir. Sumado a las energías que hayamos traído de nacimiento, más allá del contexto en el que crecimos. Hablo de lo que traemos en el alma, de otras existencias, para quienes creemos en esto. O más bien, para quienes tenemos la certeza de que así es. 

Lo loco, es la fuerza que el amor o el rechazo del colectivo pueden ejercer sobre nosotros. Ya sea el entorno más íntimo o el más lejano. Cómo escondemos lo mejor y lo peor de nosotros con tal de ser amados y pertenecer al grupo. Solemos apagar nuestra llama, nuestras luces, y también nuestras sombras, para no ser expulsados. Y eso conlleva mucho dolor, frustración, y a la larga, incluso depresión.

Sin embargo, esto no es algo fijo ni determinante. Todo lo contrario. Por suerte tenemos otras herramientas que nos ayudan a superar esto del instinto más primitivo. Se llama trabajo de conciencia. Eso deriva en amor propio y discernimiento, la comprensión de que ya no somos esos niños indefensos y que nos tenemos a nosotros mismos. Pero no es un trabajo sencillo ni acabado, es constante y se debe reciclar todo el tiempo. 

En este sentido, me ha pasado con este blog y con otros proyectos vinculados a mis creaciones, que he decidido, a conciencia, vivirlos con soltura. Sin presiones. Sin preocupación -algo muy usual en mí: la preocupación-. Sin marcarme tiempos entre publicación y publicación, sin la expectativa del comentario positivo, sin el deber de seguir una línea o un formato. Solo aquello que me divierta y me haga bien. 

Y no es cosa sencilla, ¿eh? Por esto que te decía, de la necesidad de gustar y de cumplir, y porque yo, por naturaleza, soy muy auto exigente. Pero lo he venido logrando, primero con práctica, hasta convertirlo en hábito. Y esta es, para mí, la victoria más importante: ser más grande que mis propios miedos. Superarlos. Superar a mi yo más efímero y después, si además llega un like, entonces solo queda mi más sincero agradecimiento. 

Esta reflexión va más allá del video y de los consejos, los cuales poooosta agradezco mucho, en serio. Lo que me importa es dejarles una invitación a reconectar con nuestra niña o niño interno, desde un lugar muy sincero. No puedo explicar acá en detalle quién es en verdad ese ser, ese niño o niña, porque es más profundo de lo que solemos pensar.

Sin embargo, les puedo decir que cuando éramos niños y estábamos en plena conexión con nuestro corazón y con la Totalidad, no sufríamos por terminar un juego, ni sentimos que debíamos armar la casita de los muñecos a la perfección. Aunque hayamos sido niños prolijos (yo lo fui). Me refiero a que si salíamos a andar en bici y al poco rato nos divertía más subir a un árbol, eso no estaba mal. No teníamos que cumplir con nada ni con nadie, cuando de jugar se trataba. 

Cuando estamos creando, estamos siendo ese ser. 

Ahora que somos adultos, hay un hombre o una mujer que comanda a ese niño o niña y se hace cargo. Lo que es muy sano si lo hacemos con madurez. Así que, nuestras creaciones toman otra forma, otro compromiso, eso es verdad. 

Sin embargo, creo que todos deberíamos tener espacios de no-presión. De creación - niña, sin tiempo, espacio, ni timmings de entrega, o tarifas, pagos, cobros, ni obligación de hacer o no hacer, de ser o no ser perfectos y eficientes. Solo ser. Puede ser un blog, pero también un deporte, un baile en nuestro living a solas, una meditación. En donde nuestro súper yo o el de los demás, no nos diga cómo hacerlo, cómo mejorar, cómo tener más likes o más seguidores. Si total, ya no corremos riesgo de muerte por gustar más o menos a los demás. Solo queda desear ser acompañados por otros en el camino. 

Este texto no es una auto reflexión vanidosa sobre mis dramas personales. Es una invitación a jugar con lo que tenemos, a hacer sin esperar, al menos una vez por día o por semana. Tener espacios de error, repletos de la dulzura que tiene mostrarse errante y espontáneo. Un niño en el cuerpo de un adulto que también tiene miedo de no ser amado y lo muestra, porque ya aprendió que en verdad, nunca estamos solos. 

Les dejo un segundo video que expresa este sentir, este recibir los consejos, pero sin tomarlos de forma seria y personal. Reírse, animarse a mostrarse sin máscaras defensivas y ver qué pasa... ¿qué puede pasar? 

Nada malo puedo pasar. 

¡Gracias!

Video aquíiiiii: Mi Segundo Videöo_Ö


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