Tengo unos cuantos textos pendientes que escribir para solteras reales, pero siempre se me interpone algún escenario que amerita su relato. He aquí algo que vengo pensan-sintiendo últimamente…
Hace algunos años, en estas épocas de fiestas se viene usando de forma más masiva y sobre todo entre mujeres, esto de escribir los deseos o metas para el año nuevo. Intencionar, hacer tu lista de sueños, tu “visión board” -una especie de collage con imágenes que reflejan lo que deseas- y todas las larailas.
No estoy para nada en contra de intencionar, visionar o planificar metas. Soy la reina del orden, los post it con listitas y los rituales. Creo que la intención lo es todo -o casi todo- y que escribir, es un arte sanador. El tema es que, muchas veces, siento que todo lo que es tocado por el colectivo, pierde su esencia. Se comienza a comulgar más con la forma que con el contenido de la cosa en cuestión y eso, es una caca.
Esto no quiere decir que me disguste que la información de la existencia esté disponible para todos -de hecho lo está, siempre lo estuvo-, pero, ya lo decía el maestruli Jesús: “no eches perlas a los cerdos, baby”. Sonaba elitista el tipo, pero simplemente significa “no gastes pólvora en chimangos”. Lo sagrado para quién sepa valorarlo.
Entonces, ¿qué me pasa con el visión board y todo el papo? Que me embola que algo tan intuitivo como decidir qué rituales hacer cuando se termina el año o en cualquier otro momento, se transforme en un "hay que" estructurado y dictaminado. Y yo no me banco los “hay que”. No hay que un carajo. No hay un “hay” para todo el mundo. Hay un “hay” personal para vos misma y nadie más. Está muy bien abrir los conocimientos personales a otros o aprender de quienes saben más, pero a la vez, luego de probar diferentes recetas, cada quién tiene que crear la suya propia.
Yo, ayer, sabía que tenía que planificar algo. Porque el cielo estaba en esa danza y suelo querer bailar con él, porque sé que las estrellas y yo, somos lo mismo. Y que la ley universal de “como arriba es abajo”, así es.
Sin embargo, no sentía deseos de escribir una lista con mis metas. Al final, te ponés cada vez más cargas y después termina el año y llorás porque apenas lograste media meta y con ayuda de tu loro… Ya bastante tenemos con mantenernos vivos y con tres dientes, ¿no? Está de moda hablar de seguir los sueños y con tanto estímulo externo, ¿cuántas personas saben lo que carajo sueñan? No saben ni quiénes son, ¿van a saber qué sueñan desde su Verdad? Lo que “hay que” laburar antes que los sueños, son las heridas que nos hacen desear tanto para compensar el desamor.
El punto es que, en mi día de ayer, que estuve con mucho mal humor y por ende, triste; no quería hacer una brisca lista de nada. Entonces, olvidándome del tema, me puse a encarar uno de mis hobbies favoritos: mirar mis estrellas y ver cómo resuelvo todos mis quilombos internos. En un momento tuve varias revelaciones. Como suelo hacer, las escribí para no olvidarlas y luego puse: “resoluciones…” es decir, un plan sobre cómo resolver esos temas psico-emocionales que detecté.
Así fue que sentí que, esa, era mi lista de deseos, mi visión board. No tiene imágenes de viajes, ni de una pareja ideal, ni de autos, ni de una oficina súper linda con muchas manzanitas Apple en la vuelta. Esas podrían ser las consecuencias de mi trabajo interior, esos podrían ser los reflejos externos de mis revelaciones, claro que sí.
Últimamente ando viendo cómo hay preguntas por todos lados en busca de respuestas externas. ¿Cómo me alimento? ¿Lo que le pido al universo se escribe así? ¿Cómo rezo? ¿De qué forma se medita? Estamos todo el tiempo buscando las respuestas de mamá y papá. Les cuento que, justamente, la inmensidad nos va hacer trabajar todo el año sobre cómo ser nuestras propias respuestas, nuestros propios padres/madres. La autoridad paterno/materna se busca todo el tiempo, en una pareja, en unx líder, en una multa por manejar en pedo… ¡Alguien que venga a decirme cómo hacerlo! Pues vamos a tener que aprender a descubrirlo nosotras mismas.
Yo te aseguro que si dejás dos minutos el teléfono, cerrás los ojos un ratito, hacés algunas respiraciones para acallar la mente -solo la respiración silencia la mente- y preguntás lo que quieras saber, te va a llegar una respuesta. No va a bajar un señor precioso con una bata rosada a responderte en español neutro. Puede ser una imagen, un “pensamiento” -que en verdad no lo es-, una idea, puede que te llegue más tarde, que sueñes con algo que lo represente, alguien que te llame por teléfono y te diga algo que pueda ser una pista, solo es necesario estar atenta.
Esa información está en vos. El medico no puede darte todas las respuestas sobre tu bebé cuando vos lo tuviste nueve meses en la panza, un gurú no puede decirte lo que hacer cuando vos vivís dentro tuyo desde que naciste y una pareja no puede completarte. Nadie puede decirte lo que "hay que" hacer, porque nada funciona para todos por igual.
Un visión board está genial, pero seguro conectar con tus visiones más internas y profundas, te pueda llevar a descubrir qué deseas en verdad. O tal vez, a darte cuenta que no… que no deseabas tantas cosas en realidad. Digo que conectes con tus propios rituales, los que te surjan desde dentro y no tanto los que se ven en las redes.
Es hora de que despiertes a tu maga interior, mamina, ella está hace rato esperando que la recuerdes.
Un visión board está genial, pero seguro conectar con tus visiones más internas y profundas, te pueda llevar a descubrir qué deseas en verdad. O tal vez, a darte cuenta que no… que no deseabas tantas cosas en realidad. Digo que conectes con tus propios rituales, los que te surjan desde dentro y no tanto los que se ven en las redes.
Es hora de que despiertes a tu maga interior, mamina, ella está hace rato esperando que la recuerdes.
Feliz año.
Me cago en el visión board.

